Bambino de Utrera

El pasado domingo 5 de mayo de 2024 se conmemoraron los 25 años del fallecimiento de uno de los artistas más reconocidos de la localidad sevillana de Utrera, Miguel Vargas Jiménez “Bambino”. Ese día fue el punto de arranque del denominado como “Año Salvaje” que Ayuntamiento de Utrera dedicará al genial cantaor utrerano a través de diferentes actuaciones. El presente artículo pretende rendir homenaje también a un artista que llevó el nombre de Utrera por bandera por diferentes lugares del panorama nacional e internacional.

 

1. Orígenes de su carrera musical

Miguel Vargas Jiménez, conocido artísticamente como “Bambino”, nació en la calle Nueva de Utrera el 12 de febrero de 1940. Fue el tercer hijo del matrimonio gitano formado por Manuel Vargas Torres, “Chamona”, y Francisca Jiménez Ramírez, “Frasquita”, hija de Diego “el de Gaspar” y hermana de Manuel de Angustias. Los Jiménez eran conocidos en Utrera, sobre todo, porque tenían una tabla de carne en el Mercado de Abastos.

La infancia de Miguel Vargas se desarrolló en un duro ambiente de posguerra. Se educó en las escuelas gratuitas de San Diego y desde los siete años formó parte de un coro infantil que estableció la Congregación Salesiana en su Estudiantado Filosófico, ubicado por entonces en el santuario de Nuestra Señora de Consolación. Pero, con apenas 14 años, tuvo que dejar los estudios para trabajar como barbero con su tío Miguel Ramírez. Por entonces, ya comenzaba a cantar en fiestas, bodas y bautizos, participando también en pequeños espectáculos de los pueblos limítrofes, como el que se celebró en 1959 en Los Molares, por cuya actuación cobró 3´50 pesetas.

En torno a 1960 surge el apodo de Bambino. En un Potaje Gitano de Utrera presenció la actuación de Diego “el de Gloria”, interpretando por rumbas una versión de Chiquillo, un tema melódico de Renato Carosone. Miguel Vargas incluyó esa rumba en su repertorio juvenil y sorprendió a sus paisanos con una interpretación en la que mezclaba cante y baile. Los coros de la canción repetían “Bambino, Bambino” y, poco a poco, tras cantar y bailar el tema asiduamente, Miguel Vargas Jiménez fue convirtiéndose en Bambino.

Comprendió desde el principio que no quería encauzar su carrera dentro de los moldes habituales del cantaor andaluz y prefirió correr el riesgo de buscar su propio estilo. Se dedicó a la interpretación de bulerías, rumbas, coplas y boleros, dentro de un “pseudo flamenco” al que supo infundir una fuerza y un temperamento que no tardaron en proporcionarle la gran popularidad que llegó a tener.

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En 1961, en la Feria de Sevilla, lo oyó cantar Gitanillo de Triana, que lo contrató para actuar en la Venta de Antequera, donde coincidió con Antonio Mairena, Chano Lobato y La Paquera de Jerez. De allí, Bambino se trasladó a Madrid para actuar en el tablao “El Duende”, propiedad de Pastora Imperio. Tras una interrupción obligada a causa del servicio militar, volvió a Madrid donde hizo famosa la canción “Bambino Piccolino”, escrita para él por Antonio Gallardo.

2. Bambino, artista de artistas

En 1964 grabó su primer disco con letras de Ochaíta, Valerio y Solano, triunfando rotundamente en toda España y haciendo muy populares canciones como “El poeta lloró”, “La luz de tus ojos grises”, “Pobre del Pobre” o sus versiones de “El Toro y la Luna” y “Plegaria a Consolación de Utrera”.

De “El Duende” pasó a “Los Canasteros”, el tablao de Manolo Caracol, ya como cantaor solista, y a continuación a “Las Cuevas de Nerja”, para concluir su periplo madrileño en “Torres Bermejas”, donde permaneció hasta finales de los años sesenta, alternando frecuentes giras nacionales con grabaciones discográficas y actuaciones en tablaos, teatros y discotecas.

En marzo de 1967 participó junto a Paco de Lucía, Flor de Córdoba, Carmen Jara y los Beduinos de Cádiz en el espectáculo “Pregón gitano”, de Rafael Farina, en el “Circo Price de Madrid”. En el otoño de ese año intervino como colaboración especial en “La Feria del Terremoto”, contratado por Dolores Vargas; a la vez que se convertían en éxitos temas como “Payaso”, “La pared”, “Mi amor es mío” o “Plegaria del olvido”. Con letras de compositores tales como Alfonso Santiesteban, José Ruiz Venegas o Salvador Távora. Cuatro años más tarde, en 1971, Bambino protagonizó en el Teatro Calderón de Madrid el espectáculo “Embrujo gitano”, junto a Marisol Reyes, los Chimberos y el bailaor Faico.

Sus formas de expresión salvajes, llenas de autenticidad y la forma desmedida con la que se entregaba en sus actuaciones atrajeron la mirada de todos los públicos. Su estilo encajaba muy bien en el faranduleo madrileño y en el ambiente canalla al que Bambino ponía la banda sonora y el cierre al fin de fiesta. Pero no solo tenía ganado a la alta sociedad, también las clases más llanas conectaban con sus letras sobre dolor y desgarro. Su papel en la escena flamenca del momento fue clave para otros grandes iconos como Camarón de la Isla. Bambino introdujo a un entonces jovencísimo y desconocido cantaor de San Fernando en los principales tablaos madrileños. También le presentó a Paco de Lucía.

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Al poco tiempo su éxito traspasó las fronteras nacionales, cantando en Caracas (Venezuela) en 1973 y en Londres en 1975. Por esas fechas, Bambino recorrió cantando la mayor parte de la geografía española y cosechando sonoros éxitos, que serían aún mayores tras grabar, en 1977, un nuevo disco con letras del Maestro Solano, y haciendo muy populares “Mi amigo”, “No me des guerra”, “Corazón loco” o “Pero tu vuelve”, con letra de Miguel Ramírez, que formó parte de su combo, en el que también se integraron Chico de Utrera, José Vargas y el bongosero Peluche.

3. El declive y retorno a Utrera

Con la llegad de los 80, España y el público de las salas en las que Bambino era un habitual cambiaron, pues muchas desaparecieron o se transformaron en escenario del nuevo fenómeno de La Movida. El rock sucio, las tachuelas y los colores estridentes cegaron al cantaor, dejando atrás el flamenco de Bambino. El público empezó a perder el interés, los nuevos lenguajes de los jóvenes no conectaban con el rey del compás y la figura de Bambino comenzó a diluirse. Las malas compañías, los malos hábitos y las malas decisiones profesionales no ayudaron.

Desde finales de los 70, la evolución discográfica de Bambino es inexistente, algo que trató de cambiar Gonzalo García Pelayo en 1985. Aquel año publica “Soy Lo Prohibido” (1985, Vinyl), un disco en el que se encuentran algunas de sus mejores rumbas.

Cuando el declive de su carrera ya fue demasiado acusado Bambino retornó a Utrera para ser de nuevo Miguel. Nunca valorado como la gran figura que era, se transformó en un vecino más, jugando a las cartas, cantando para amigos y familia. Vivió el cantaor en la casa que compró para su madre con las primeras pesetas ganadas en Madrid. Sus actuaciones se espaciaron, quedando reducidas a peñas flamencas y a locales de ocio de Sevilla y sus alrededores. En 1996 grabó el que fue su último disco, “Resucité”, siéndole diagnosticado poco después un cáncer de garganta que lo apartó totalmente de los escenarios. Con motivo de su retirada, le fueron ofrecido dos homenajes más; uno en el teatro Reina Victoria de Madrid y otro en Sevilla, en 1997, celebrado en el Teatro Imperial, actuando en ambos una larga nómina de artistas.

En fase terminal de su enfermedad, aún tuvo fuerzas para asistir al último homenaje que se le tributó en Utrera, el 30 de abril de 1999. Cinco días después, falleció en casa de su hermana, donde se había instalado al agravarse su dolencia. Al día siguiente fue enterrado, tras un funeral en la iglesia de Santiago al que asistieron más de dos mil personas, en un nicho del cementerio municipal. En septiembre de 2005 se colocó una estatua sobre Bambino en la llamada glorieta de la “Trianilla”, la cual siempre suele estar decorada con ramos de flores frescas de forma continua y reiterada por familiares y seguidores.

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También se ha pintado un gran mural estilo grafitero moderno a la vez que costumbrista, en su barriada, “El Tinte”, justamente en la calle “Cristo de los Afligidos”, obra de Adrián Pérez Vázquez. En 2022 se estrenó además una película-documental sobre su vida y obra, “Algo Salvaje”, dirigida por Paco Ortiz.

Una de las propuestas más llamativas de la celebración del ciclo cultural organizado por el Ayuntamiento de Utrera con motivo del 25 aniversario del fallecimiento Bambino es la realización de una nueva escultura en la que ya está trabajando en su taller de Sevilla el escultor, imaginero, pintor y restaurador de Écija, Blasco Rivero. La nueva escultura no será el único elemento que rendirá homenaje al Bambino. La delegada de Cultura, María José García Arroyo, ha anunciado que se instalarán azulejos con los nombres de artistas que compartieron escenario con Bambino, así como las fechas de su nacimiento y defunción. Además, se incluirá la frase que Camarón acuñó para definir a Bambino: “Artista de artistas”.

4. Referencias bibliográficas

https://potajegitano.com/miguel-vargas-bambino/

https://www.rtve.es/television/20231015/bambino-quien-fue-cantaor-flamenco-rumba-animal-salvaje/2291882.shtml

https://dbe.rah.es/biografias/84870/miguel-vargas-jimenez

https://www.diariodesevilla.es/cine/vida-Bambino-da-salto-cine_0_1538246282.html

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