La ópera en Sevilla

En el día 19 de mayo del año 2022, los compañeros de radio de Sevilla Misterios y Leyendas centraron el programa en el desarrollo del género musical de la ópera en Sevilla, siendo éste el tema del presente artículo. Y es que la ópera en Sevilla es un elemento importante para comprender la importancia de la ciudad a lo largo de la historia habida cuenta de que Sevilla es la ciudad del mundo que tiene dedicadas más óperas, lo que nos habla de la importancia de la ciudad a nivel mundial. Importantes autores que nunca estuvieron en Sevilla como Mozart o Beethoven se inspiraron en la ciudad del Guadalquivir para sus composiciones como veremos a continuación.

 

1. Orígenes de la ópera en Sevilla

El espectáculo escénico musical denominado ópera nació en Italia en 1600, y a lo largo del siglo XVII estuvo desarrollándose y extendiéndose por Europa. En España, durante dicha centuria tan sólo se representó en el contexto de la corte. De hecho, a Sevilla no llegaría hasta que no lo hizo la propia corte, en el quinquenio conocido como Lustro Real (1729-1733). La familia real y sus servidores se asentaron en Sevilla durante este quinquenio a iniciativa de la reina Isabel de Farnesio, con el objetivo de paliar la enfermedad mental que padecía el rey Felipe V, y precisamente uno de los remedios terapéuticos a los que solía recurrir era la musicoterapia. La corte del primer Borbón en España organizaba sistemáticamente espectáculos y diversiones musicales entre las que se contaba la ópera. Por lo tanto, en Sevilla se representaron las primeras óperas en los Reales Alcázares bajo la dirección de Felipe Falconi.

Esta influencia inclinó al público sevillano hacia los espectáculos musicales en sus propios ámbitos, aun cuando el teatro en la ciudad estaba bajo una prohibición por presión de los moralistas desde la peste de 1679 que no se levantaría hasta 1761. Los cronistas dicen que se representaron zarzuelas y óperas en teatros improvisados, incluso en iglesias, hasta que en 1761 unos particulares obtuvieron licencia real para edificar el primer teatro de ópera junto al convento de Santa María de Gracia con el apoyo de las élites que formaban parte del cabildo concejil. El veneciano Antonio Ribaltó, director de una compañía de ópera, regentó este teatro hasta 1767, representando una vez cada tres días de media. El carnaval constituyó la temporada alta del teatro.

El repertorio representado en Sevilla era italiano, de preferencia bufa o cómica, y seguía las tendencias más actuales de la producción operística italiana. En los entreactos y al final de la ópera se ofrecían géneros menores para mayor variedad, siguiendo la costumbre de los corrales de comedias: tonadillas escénicas, arias de otras óperas, bailes, música instrumental, acrobacias de personas y de animales.

En 1767 el concejo retiró su apoyo a todo espectáculo teatral, presionado por los moralistas, pero el Asistente Ramón Larumbe consiguió que el conde de Aranda, a la sazón gobernante en Madrid, diese su aprobación a las actividades escénicas. Esta coyuntura favorable fue aprovechada por el nuevo Asistente de la ciudad, Pablo de Olavide, convencido ilustrado, quien hizo construir un nuevo teatro de ópera provisional de tres plantas en la calle San Eloy, incluyendo un palco para las autoridades locales, e inició la erección de uno definitivo en la plaza del Duque, además de fundar una escuela de actores y actrices en la parroquia de Santa Cruz en 1768 y fomentar la renovación del repertorio teatral.

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En la tertulia del alcázar, presidida por el Asistente, y en la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla se tradujeron obras neoclásicas francesas (dos comedias y cuatro tragedias llegaron a la escena) y se crearon nuevos textos a tono con la vocación pedagógica que la Ilustración atribuía al teatro. Asimismo, en este círculo se representaron pequeñas piezas, lecturas públicas y concursos de creación dramática.

Si bien la compañía de Antonio Ribaltó abandonó la ciudad en 1767, la de José Chacón se hizo con la gestión del teatro de la ciudad, representando óperas italianas y comedias y zarzuelas españolas. No obstante, en 1777 redujo su presupuesto y comenzó a perder al público, definitivamente disuadido por las incendiarias predicaciones de fray Diego de Cádiz. En 1778 cayeron las figuras ilustradas del gobierno municipal y del central, por lo que en 1779 fue prohibido el teatro nuevamente. No sería hasta 1793 cuando una compañía de ópera dirigida por el matrimonio Calderi volvió a obtener el permiso para instalarse en Sevilla, aunque muchas otras lo intentaron previamente, ofreciendo sin éxito parte de la recaudación, palcos para las autoridades, emplazamientos arrabaleros y géneros decorosos.

Los propios empresarios teatrales edificarían un teatro de tres plantas y casi 3.000 localidades a sus expensas, que explotarían durante cinco años para resarcirse de los gastos, diseñado por Félix Caraza el arquitecto municipal. Contrataron a la compañía gaditana de Antonio Hermosilla, de actores españoles, y a la orquesta de los compositores Tomás Abril y José Estruch, de dieciséis músicos de cuerda y viento. La tarde teatral, que comenzaba a las 18,30 horas, comprendía una comedia intercalada de una loa, un sainete y una tonadilla escénica.

Lamentablemente, en 1798 el empresario estaba gravemente endeudado por gastos extraordinarios y mala administración, por lo que la dirección del teatro le fue arrebatada y adjudicada a Juan Brull, quien contrató a una nueva compañía incluyendo un cuerpo de baile, pero una epidemia de fiebre amarilla en 1800 provocó el cierre provisional del teatro, junto con una nueva campaña moralista alentada por el nuevo arzobispo Luis de Borbón, que atribuía la responsabilidad de la pestilencia a los pecados que el teatro representaba.

Ya en 1804 Ana Sciomeri se erigió en la empresaria del matrimonio Calderi, denunciando las malversaciones de su marido, y reivindicó que el teatro debía abrir sus puertas cuando no hubiera rogativas o procesiones, por lo que inició una nueva etapa bajo su dirección que se prolongaría hasta 1808, con una compañía integrada por españoles e italianos para representar tanto comedias como espectáculos musicales. Ana Sciomeri también organizó volatines (espectáculo de variedades compuesto de equilibrismo sobre cuerda, pantomimas mudas, malabarismos y tragafuegos), exhibiciones de caballos amaestrados, experimentos de magnetismo o de física; hasta que la crispación social que desencadenó la invasión francesa de España llevó al cierre del teatro y así continuó durante años a pesar de la insistencia de Ana Sciomeri.

Pero el gran salto en la ópera en Sevilla se da a raíz de la inauguración en los años 40 del siglo XIX de uno de sus lugares más emblemáticos para este género, el mítico teatro San Fernando, que sería derribado posteriormente en 1973. Además, en la década de 1880 Viena dejó de organizar temporadas primaverales estables, con lo que Sevilla se convirtió en la segunda ciudad mundial en función de la relevancia de sus cantantes. Los grandes genios del bel canto pasaron por Sevilla en esas fechas, recuerdos de ese esplendor operístico tenemos un claro reflejo en el parque de María Luisa con la glorieta dedicada a la cantante Ofelia Nieto.

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En la actualidad el Teatro de la Maestranza es el centro de la ópera de la ciudad y cada año programa una interesante programación operística, pero no el único, nuevos teatros de gran capacidad han acogido óperas ya sea el auditorio de Fibes con “Il Trovatore”, o el Cartuja Center con “El Barbero de Sevilla”.

 

2. Lugares y monumentos de ópera en Sevilla

La ciudad de Sevilla se convierte en el marco para las obras que se crean, pero existen algunos lugares que debemos mencionar:

La Maestranza: la plaza de toros de Sevilla, es uno de esos lugares mágicos de la ciudad que sirve de marco para una de las obras más importantes dedicadas a la ciudad de Sevilla: Carmen. El final de la famosa obra termina cuando la cigarrera espera en la puerta de la Maestranza al torero Escamillo y fruto de los celos es asesinada por Don José.

La Real Fábrica de Tabacos: la fabulosa edificación del siglo XVIII que sigue sorprendiendo a día de hoy es otro de los recintos básicos de Carmen, el lugar donde trabajaban las cigarreras y uno de espacios claves en la obra de Mérimée transformada en ópera por Bizet.

El Real Alcázar: el Real Alcázar de Sevilla, además del palacio real más antiguo de Europa que continua en uso, ha sido el lugar donde han vivido algunos de los protagonistas de obras tan emblemáticas como La Favorita o Doña María de Padilla, siempre con la figura importante de Pedro I como una de las figuras más carismáticas de las monarquías medievales. Su vida, sus pasiones y la guerra civil con su hermano bastardo Enrique de Trastámara han creado no sólo libros sino también como vemos obras musicales de primer nivel.

El Guadalquivir: el río de Sevilla siempre ha sido un elemento importante para la ciudad y todos los acontecimientos que se han realizado en ella, y, como no, en el género operístico. La imagen del bello río ha sido recalcada desde las obras más antiguas hasta la más contemporánea como la ópera Magallanes.

 

3. Grandes óperas que transcurren en Sevilla

Cerca de 150 óperas están ambientadas en Sevilla y cuatro de ellas se encuentran entre las más representadas del mundo. A continuación, se referencian las 6 óperas que se deben conocer:

Carmen de Bizet: la Ópera Carmen, escrita por el francés Georges Bizet y estrenada en 1845 en París, es actualmente la tercera ópera más representada del mundo, sólo superada por La Traviata de Verdi y La flauta mágica de Mozart. La trama se ambienta en la Sevilla de 1820. Su protagonista principal, Carmen, es una bella gitana, cigarrera, de naturaleza indomable y amor libre. Carmen seduce a Don José, un joven cabo que pierde la cabeza por ella y terminará protagonizando un trágico final. El Toreador consigue que cualquiera se ponga a marcar el ritmo inmediatamente. Por otro lado, la Habanera de Carmen es un exitazo operístico que, como curiosidad, es una composición original de Sebastián Iradier y no de Bizet, como cabe esperar. Éste la utilizó en su obra creyéndola de autor anónimo.

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El barbero de Sevilla de Rossini: Rossini presenta El barbero de Sevilla en un teatro romano. El Barbero de Sevilla de Gioachino Rossini, basada en la comedia del mismo nombre de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, es una de las grandes obras maestras de la comedia dentro de la música. Ocupa el número 7 de las óperas más interpretadas a nivel mundial. Su personaje principal es Fígaro, el barbero más famoso de la ciudad que siempre anda solucionando problemas ajenos. El conde de Almaviva, un viejo amigo suyo, va a visitarle para pedirle ayuda porque a Rosina, de quien está perdidamente enamorado, va a casarse con Bartolo, un hombre mucho mayor que ella. Fígaro y el Conde intentarán impedir que se celebre la boda a toda costa.

Las bodas de Fígaro de Mozart: el palacio del conde Almaviva recrea una Sevilla imaginaria, impostada, en las afueras de la ciudad. Las Bodas de Fígaro está considerada como una de las creaciones maestras de Wolfang Amadeus Mozart. Esta ópera, también basada en la obra de Beaumarchais, es la segunda parte de El Barbero de Sevilla y narra la boda de Fígaro y Susana, camarera del Conde de Almaviva. El noble se encapricha de Susana y empiezan a sucederse una serie de intrigas.

Fidelio de Beethoven: Fidelio es la única ópera de Beethoven, situada en una fortaleza carcelaria en Sevilla del siglo XVIII. La obra cuenta cómo Leonora, camuflada como un guardia de la prisión llamado Fidelio, rescata a su marido Florestán de la condena de muerte.

La fuerza del destino de Verdi: Verdi en La fuerza del destino, basada en un libreto de Piave (de la obra Don Álvaro y la fuerza del Sino del Duque de Rivas) inicia así esta ópera: “Sevilla. Un salón tapizado en damasco, con retratos de familia y escudos señoriales”. Leonor, hija del marqués de Calatrava, está enamorada de Don Álvaro, un joven de estrato inferior. El padre de Leonor les sorprende, y Don Álvaro con tan mala fortuna arroja su arma al suelo y le dispara sin querer. El marqués muere y los amantes huyen.

Don Giovanni de Mozart: Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart está basada en el mito de Don Juan Tenorio y es resultado de un encargo tras el éxito cosechado con Las Bodas de Fígaro. Se estrenó en el Teatro Estatal de Praga en 1787 y tuvo gran éxito de crítica y público.

 

4. Referencias bibliográficas

https://grupo.us.es/encrucijada/la-opera-en-sevilla/

https://conocersevilla.com/wp/la-opera-en-sevilla/

https://sevillasecreta.co/sevilla-ciudad-de-opera/

https://www.realacademiabellasartessevilla.com/wp-content/uploads/2017/09/Algunas-pinceladas-%C3%93pera-Sevilla-D-Ignacio-Otero-Nieto.pdf

https://archivoypublicaciones.dipusevilla.es/publicaciones/revista-archivo-hispalense/articulos-completos/Los-origenes-de-la-opera-en-Sevilla-la-actuacion-de-Olavide-1767-1779/

 

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