Tribunal de la Inquisición “Santo Oficio”

El término inquisicion, proviene del latín Inquisitio o Inquire, es decir investigar, averiguar, sacar a la luz. El “combate de la inquisición” era en un inicio contra los herejes, a los que se los castigaba con la excomunión. Entonces, definamos también herejía. Herejía es aquella “creencia, enseñanza o defensa de opiniones, dogmas, propuestas o ideas contrarias a las enseñanzas de la Santa Biblia, los Santos Evangelios, la Tradición y el magisterio”. Es por esto que el castigo en un inicio era la excomunión: Para ser hereje, se debía ser Cristiano también.
La Inquisición española o Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue una institución fundada en 1478 por los Reyes Católicos para mantener la ortodoxia católica en sus reinos, que tiene precedentes en instituciones similares existentes en Europa desde el siglo XIII (véase el artículo Inquisición). La Inquisición española estaba bajo el control directo de la monarquía. No se abolió definitivamente hasta 1834, durante el reinado de Isabel II.

El Tribunal del Santo Oficio inició su actuación teniendo como sede el convento de San Pablo de los dominicos. La orden dominica, jugándose su prestigio y tratando por todos los medios de aventajar a su más próxima rival, la Orden Franciscana, no tuvo empacho en convertir su convento en cárcel pasajera de los hombres y mujeres “más culpados” de la herejía, al menos de los seis que inauguraron el quemadero de Tablada el 6 de febrero de 1481. Allí fueron quemados seis hombres y mujeres en los llamados “cuatro profetas”, “cuatro grandes estatuas huecas de yeso… dentro de las cuales metían vivos a los impenitentes para que muriesen a fuego lento”. En el auto predicó el dominico Fray Alonso, “celoso de la fe de Jesucristo es el que más procuró en Sevilla esta Inquisición”. En el segundo auto, que se celebró a finales de abril de 1481, se procesó al famoso Pedro Fernández Benadeva, participante de la conjura de los conversos, en la collación de San Juan de la Palma.
En el año 2000 el Papa Juan Pablo II pidió perdón por todas las atrocidades que, en nombre de Dios, había cometido la Iglesia, quizás ahora, con la reforma y reconstrucción de edificios catalogados como de carácter religioso, el poder político pida ese “perdón virtual” que asoló el patrimonio histórico artístico de Sevilla.

Fuente: http://es.wikipedia.org – http://www.artesacro.orghttp://www.taringa.net

ENTRADAS SIMILARES

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *