SAN FERNANDO

El día de celebración de la festividad de San Fernando es el 30 de mayo. Es una fiesta de carácter religiosa, civil y militar que se celebra en el interior de la Catedral, durante este tiempo permanece abierta la urna con el cuerpo incorrupto de San Fernando.

Se realiza acto religioso entre los cabildos catedralicios y municipal, con laúdes, y se proseciona hasta la imagen de la Virgen de los Reyes y la urna de San Fernando, realizando una oración litúrgica, regresándose al Altar Mayor para realizar la misa.

A las doce de la mañana le rinde honores el cuerpo de Armas de Ingenieros entre cornetas y tambores. Una vez terminado el acto se inicia el acceso de todas las personas que esperaban para poder presenciar y venerar el cuerpo de San Fernando.

Historia de San Fernando Patrón de Sevilla

Fernando III el Santo

A imitación de los caballeros de su tiempo, que llevaban una reliquia de su dama consigo, San Fernando portaba, asida por una anilla al arzón de su caballo, una imagen de marfil de Santa María, la venerable «Virgen de las Batallas» que se guarda en Sevilla. En campaña rezaba el oficio parvo mariano, antecedente medieval del santo rosario. A la imagen patrona de su ejército le levantó una capilla estable en el campamento durante el asedio de Sevilla; es la «Virgen de los Reyes», que preside hoy una espléndida capilla en la catedral sevillana. Renunciando a entrar como vencedor en la capital de Andalucía, le cedió a esa imagen el honor de presidir el cortejo triunfal. A Fernando III le debe, pues, inicialmente Andalucía su devoción mariana. Florida y regalada herencia.

La muerte de San Fernando es una de las más conmovedoras de nuestra Historia. Sobre un montón de ceniza, con una soga al cuello, pidiendo perdón a todos los presentes, dando sabios consejos a su hijo y sus deudos, con la candela encendida en las manos y en éxtasis de dulces plegarias.

Con razón dice Menéndez Pelayo: «El tránsito de San Fernando oscureció y dejó pequeñas todas las grandezas de su vida». Y añade: «Tal fue la vida exterior del más grande de los reyes de Castilla: de la vida interior ¿quién podría hablar dignamente sino los ángeles, que fueron testigos de sus espirituales coloquios y de aquellos éxtasis y arrobos que tantas veces precedieron y anunciaron sus victorias?»

Fernando III fue canonizado por el papa Clemente X en el año 1671. Lo sucedió en el trono su hijo mayor, Alfonso X, que la historia conoce con el nombre de Alfonso el Sabio.

San Fernando, patrón de la ciudad, conquistó Sevilla el 23 de noviembre de 1248 después de dos años de asedio. Estableció la Corte Real en los Reales Alcázares hasta su muerte en 1252, con la edad de 51 años. Su cuerpo, incorrupto, se encuentra a los pies de Ntra. Sra. de los Reyes, patrona de Sevilla, en la Capilla Real de la Catedral, en el interior de una urna de plata dorada, realizada por Juan Laureano Da Pina entre 1690 y 1719. En la Plaza Nueva  de Sevilla se localiza el monumento ecuestre de San Fernando.

Sepultura de Fernando III el Santo,  Catedral de Sevilla

El cadáver del rey Fernando III el Santo recibió sepultura en la Catedral de Sevilla. El soberano había dispuesto que su cadáver recibiese sepultura al pie de la imagen de la Virgen de los Reyes, que se supone le regaló el rey San Luis de Francia a Fernando III.

Vista del interior de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, en la que se observa la urna de plata donde se encuentra el cuerpo incorrupto de Fernando III el Santo, que se muestra a los fieles cada 30 de mayo.

Había ordenado además que su sepultura fuera sencilla, sin estatua yacente. No obstante, tras la muerte del rey, su hijo Alfonso X el Sabio ordenó realizar los mausoleos de sus padres, revestidos de plata, y las efigies sedentes que les representaban, recubiertas de metales preciosos y piedras preciosas, contraviniendo así el deseo de su padre. Delante de la imagen de la Virgen de los Reyes, donada por Fernando III el Santo a la Catedral de Sevilla, fueron colocadas las efigies de Fernando III y de su primera esposa, la reina Beatriz de Suabia, que aparecían vestidos, sentados en sillones chapados de plata y bajo baldaquinos de plata dorada. La imagen sedente de Fernando III se hallaba coronada por una corona de oro y piedras preciosas. Las imágenes de Alfonso X y Beatriz de Suabia portaban sendas coronas de oro y piedras preciosas. Las piedras preciosas fueron confiscadas por su descendiente, el rey Pedro I el Cruel durante la Guerra de los dos Pedros, en el siglo XIV, argumentando el soberano que no se hallaban suficientemente protegidas.

El monarca aparecía portando en la mano derecha la espada con la punta hacia arriba, estando la espada adornada con un rubí y una esmeralda. En el dedo índice de la mano izquierda, en la que sostenía la vaina de la espada, adornada con pedrería, llevaba un anillo de oro con un rubí de considerable tamaño. Dicho anillo sería posteriormente colocado en la mano de la Virgen de los Reyes, quien portaba, al igual que el Niño Jesús que ella sostenía en sus brazos, una corona de oro con piedras preciosas, que fueron donadas por Alfonso X el Sabio. Tras la muerte de Alfonso X el Sabio, su efigie, del mismo estilo que las de sus progenitores, fue colocada al lado de aquéllas.

Los sarcófagos que contenían los restos de los reyes fueron colocados a los pies de la imagen de la Virgen de los Reyes, y se hallaban ornados con blasones en los que aparecían castillos, leones y águilas, símbolo éste último de la Casa de Hohenstaufen, de la que era miembro la reina Beatriz de Suabia. La efigie que representaba a Fernando III se hallaba colocada en el centro de la capilla y a la izquierda la de su esposa. Cuando Fernando III el Santo fue canonizado en el año 1671, la imagen sedente del rey, del siglo XIII, fue sustituída por otra realizada por el escultor Pedro Roldán, quien según ciertas fuentes la realizó en pocos días, siendo después dorada y estofada por una hija del pintor Juan de Valdés Leal.

En la actualidad, sobre un basamento de mampostería, colocado ante las gradas del altar donde se sitúa la imagen de la Virgen de los Reyes, se encuentra la urna de plata que contiene los restos de Fernando III el Santo. En el basamento de mampostería que sirve de soporte a la urna se encuentran colocados, en sus cuatro lados, cuatro epitafios, compuestos en arábigo, latín, hebreo y castellano. La tradición sostiene que los cuatro epitafios fueron compuestos por Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III

Lema del Escudo de Sevilla.

En el escudo de Sevilla aparece en el centro el rey San Fernando con corona y espada y a ambos lados los obispos San Isidoro y San Leandro con mitras y báculos y vemos que hay un lema o mote que se pone dentro del escudo al pie de las figuras, y otras veces aparece fuera.

Historia del misterioso criptograma que aparece en el escudo de la ciudad de Sevilla

El rey Don Alfonso X el Sabio era un hombre de letras, culto e instruido aunque parece ser que no sabía demasiado del arte de gobernar, lo que llevó al descontento de su pueblo. A raíz de aquello las gentes se dividieron en dos bandos: los que apoyaban al rey Alfonso y los que seguían a su hijo, el príncipe Sancho, apoyado por su madre y esposa el rey, doña Violante. España se vio así envuelta en una dolorosa contienda entre padre e hijo.

El ejército de don Sancho iba cada día ganando más adeptos y territorios y logró alzarse como rey en la mayor parte de España. Sin embargo generosamente, no quiso atacar a Sevilla, ciudad en la que el rey Don Alfonso, ya viejo y enfermo se había refugiado. En esta ciudad pasó Don Alfonso los últimos días de su vida, arropado por algunos fieles magnates y por todo el pueblo sevillano que se manifestó fiel al anciano rey y se dispuso a servirle en todo.

Como signo de gratitud a esta lealtad concedió al Ayuntamiento de Sevilla un lema a modo de jeroglífico, formado por las sílabas NO y DO con una madeja en medio. Así la lectura de este criptograma es NO MADEJA DO, expresión fonética de la frase NO ME HA DEJADO, con la que el rey quería agradecer a Sevilla el hecho de que no le hubiera abandonado.

Este símbolo puede verse en el escudo de la ciudad, en todo el mobiliario urbano y otras parcelas municipales, así como  en la bandera de Sevilla.

Bandera de Sevilla actual


Eucaristía presidida por Arzobispo Día de San Fernando

Dónde: Capilla Real, catedral de Sevilla.

Cuándo: 30 de mayo.

Horario: a las 8:30 horas.

Coste: gratuito.

Misa coral Día de San Fernando

Dónde: catedral de Sevilla.

Cuándo: 30 de mayo.

Horario: a las 10 horas.

Coste: gratuito.

Fuente: http://www.rafaes.com