La Murga, los carnavales sevillanos y la canción popular

“En los primeros años del siglo XX, 1904-1935 vivió Sevilla una época bullanguera y risueña, que disimulaba y mitigaba los problemas sociales. La gente se divertía, y divirtiéndose olvidaba sus estrecheces económicas. Como aún no se había inventado la mecanización y automatización en las fábricas, había trabajo para todos, aunque no estuviera bien pagado. No existía el paro, y hasta las mujeres encontraban fácilmente empleo, aunque fuera liando a mano los cigarros y puros en la Fábrica de Tabaco.

Los carnavales, durante el siglo XIX habían sido burdos y solanescos, a base de caras tapadas con caretas grotescas, o simplemente pintarrajeadas. El tipo usual de disfraz era el “mascarón” que consistía en vestirse astrosamente con trajes de mujer, zapatos rotos y de tacones torcidos, y una escoba por emblema  y por bastón o muleta para no caerse de los altos tacones , o de los mareos del vino.

  

Sin embargo en 1904 ocurre algo muy importante y revelador para los carnavales sevillanos: un trabajador llamado Antonio Rodríguez, y que usaba el seudónimo de “El Tío de la Tiza” para escribir coplas de murgas en su ciudad natal de Cádiz se propone organizar aquí los carnavales con más decoro y orden.

Encuentra el merecido apoyo en algunas personas del Ayuntamiento y de los casinos principales, cuando vieron su talento y creatividad, tras duro y laborioso empeño, consigue sacar las primeras Carrozas de Carnaval, engalanadas con vistosas decoración y buen gusto.    

Las carrozas cambian completamente el sentido del Carnaval. Para ocuparlas en los desfiles, se visten muchachos y muchachas con ropajes bonitos y bien confeccionados, formándose lo que se llaman COMPARSAS. Las principales eran las tituladas “Las amaplolas” y los “Mosqueteros”; y como el Ayuntamiento ofrece concurso de carrozas, hasta vienen de otras ciudades a participar, acudiendo entre otras la famosa titulada “Los Pavos Reales” de Cádiz.

Las carrozas hacían un recorrido que se iniciaba en La Alameda, desde donde por La Campana se dirigían a la Encarnación y allí daban vueltas y se cambiaban saludos unas a otras, arrojándose serpentinas, y después iban por la Plaza Nueva y la Puerta de Jerez hasta el Paseo de La Palmera donde se efectuaba el desfile oficial y el concurso, y regresaban a última hora de la tarde, recoriendo nuevamente las calles del Centro de la Ciudad.                                                  

Sin embargo las carrozas no permitían lucimiento a las comparsas en la exhibición de sus coplas, ya que la carroza tenía que marchar, y apenas podía detenerse porque otras empujaban. Esto motivó que algunas comparsas, prefirieran hacer el recorrido a pie, y detenerse a su sabor para cantar.      
                                                                                                       
De este modo se planteó un desdoblamiento de agrupaciones, pasando a llamarse MURGAS las agrupaciones que caminan a pie, y cantan, formadas exclusivamente por hombres, por lo general, artesanos, y obreros, mientras que permanecen llamándose COMPARSAS las agrupaciones que iban en carrozas, formadas por muchachos y muchachas, y aún por niños, y cuya finalidad es una exhibición decorativa, sin cantar, y que desde las carrozas van arrojando serpentinas y confetis.          

Muy pronto las MURGAS se convierten en protagonistas del Carnaval. Los murguistas sazonaban la fiesta con sus coplas intencionadas, que agradan al pueblo hablándoles de sus ídolos taurinos; haciéndoles reír con chistes de sal gorda, chistes picantes y claro, la diversidad salía; lo mismo arrancan ovaciones que protestas. Y el “zoón politikón” que todo hombre lleva dentro, se convierte en feliz de escuchar cuchufletas y sarcasmos que son disparatados entre bromas y veras contra los políticos que nos gobiernan, ya sea a nivel municipal, ya sea a nivel nacional.

Las MURGAS sevillanas son, no puede negarse, hijas de las CHIRIGOTAS de Cádiz, esto es incuestionable, que ya unos años antes habían hecho famoso los nombres de “Las Viejas Ricas”…

INDUMENTARIA E INSTRUMENTOS:

Las MURGAS utilizaban como instrumentos básicos los PITOS DE CAÑA, hechos por los propios murguistas valiéndose de un canuto de caña, agujereado por un lado, y al que en uno de sus extremos se le ponía un papel de fumar amarrado con un hilo. Estos pitos producían un sonido gangoso, caricaturesco de la voz humana, entonando una característica musiquilla. Además de estos PITOS cada MURGA llevaba una caja o tambor, un bombo y unos platillos, únicos instrumentos auténticos, digamos de tipo profesional como los de cualquier orquesta.

El vestido del murguista consistía en un Smoking o chaqueta de tela de un color muy vivo, rojo, verde o azul, con las solapas ribeteadas en un color complementario o en negro. El pantalón era negro, y como sombrero llevaban un hongo o bombín.

Generalmente no usaban careta, sino que se ponían solamente unos grandes bigotes o una barba, y unas descomunales gafas.

LETRAS Y MÚSICAS:

Las letras solían estar escritas, casi exclusivamente por dos o tres letristas que abarcaron entero el periodo entre 1909 y 1931: el primero y más destacado, Antonio Rodríguez “El Tío de la Tiza” a quien siguió Francisco Torres Tijerino que firmaba con el seudónimo “Mateo”. Aunque las letras de las coplas eran vulgares, se registraban por sus autores escrupulosamente en la Sociedad General de Autores de España, antes de estrenarlas, en el registro de “Obras de Pequeño Derecho”, porque gustaban al público en la calle y alcanzaban éxito, podían después dar buenos dineros interpretándolas en locales cerrados, bailes, teatros, y como intermedio en los cines de verano.

La música era elemental y no siempre original, ya que algunas veces el tema melódico era simplemente algún conocido fragmento de zarzuela.

Las MURGAS sevillanas empezaron como cosa de simples aficionados, para los tres días de Carnaval, pero ante el éxito alcanzado tuvieron que profesionalizarse, y a los pocos años, hacía 1914, ya iban a hacer temporadas en Córdoba en el Café-Bar Flor:; a Málaga en el archifamoso Café de Chinitas, incluso a Madrid.

LAS CINCO MURGAS MÁS IMPORTANTES:

1.- MURGA DEL MAESTRO BERNAL.- Compuesta por Bernal, un hermano de éste, Villalobos, y el cómico Perico.

2.- MURGA DE REGAERA.- Compuesta por Pujales, su director, Revoltoso, Pichardo, y Regaera, el cómico.

3.- MURGA LOS NIÑOS SEVILLANOS.-
Formada por Paneco, su director, El Rana, Martínez, Taburete, Carabolso, Escalera, y Oliveira, que vivía en la calle Cetina.

4.- MURGA LOS ROLDÁN.- Formada por Roldán como director, Federico, Paniagua, (pan y agua) y otros.

5.- LOS SANTANA SEVILLANOS.-  Dirigida por Santana, y otros componentes. Ignoramos los nombres de los demás componentes por ahora, (tan pronto los tenga, los añado).

Conviene fijarse en el detalle de que los nombres eran en su mayoría ficticios, inventados para expresar en forma caricaturesca alguna cualidad del propio murguista, Cara-bolso, aludiendo a su rostro; Taburete, por su corta estatura; Revoltoso, aludiendo a su carácter; Escalera, por su larga estatura. Esto no es nuevo, sino que ocurría en el origen del teatro cómico, y los actores de las Farándulas de los Corrales de Comedias sevillanos del siglo XVI utilizaban muchas veces apodos en vez de sus verdaderos apallidos. Del mismo modo lo habían hecho los cómicos de las compañías inglesas en el siglo XVI según podemos ver en “El sueño de una noche de verano”, de Shakespeare.

Foto cedida por: http://losfardos.blogspot.com.es

LETRAS Y SU CONTENIDO:

El contenido de las letras de las coplas que interpretaban los murgas, puede clasificarse en tres principales grupos:

Letras bufas en las que lo cómico brota de una burla que los propios murguistas hacen de su persona, o de la de su compañero. Una veces ridiculizando su aspecto o sus cualidades. Así “Los niños sevillanos” utilizaban como tema la altísima altura de su compañero Escalera:

Cuando murió Escalera
le decían los chavales:
Ahí va la chimenea
de la Fábrica de Cristales…

Regaera solía empezar sus actuaciones con la copla que le servía de prólogo y de actuación de sí mismo, llena de disparates. Decía:

“El ilustre Regaera
nació en el pueblo de Verdún
en una fabricación
de cisco de carbón
y cajas de betún”…

(El nombre de Verdún lo había tomado de los periódicos donde aparecía mucho con motivo de la Guerra Europea de 1914).

Otro número de actuación era el cuplé en que los murguistas le contaban al público una historia, modelo en su género, narrando los supuestos amores de Regaera:

“El insigne Regaera
pretendió con ciego amor
a una niña casadera
hija de un afilador.

El padre que no quería
tal parentesco admitir
sorprendiolos cierto día…

al llegar aquí se hacía una pausa. El cómico se callaba, y el coro murguista preguntaba:

¿Coooooooooooooooooooomo?

Los ¿Cooooooooooooooooomo? eran coreado por el público, que se refocilaba pensando en cómo habría sorprendido el padre a la muchacha y al Regaera. Entonces el cómico reanudaba el hilo del cuplé cantando:

…bailando un garrotín.

El público se tranquilizaba o se defraudaba, ya que después de todo el padre los había sorprendido no haciendo nad pecaminoso, sino simplemente bailando un inocente garrotín. Sin embargo, no debía ser tan  inocente la cosa ya que el afilador había montado en cólera y había echado a Regaera con cajas destempladas, como nos informaba el coro:

Rega, Rega, Rega, Regaera, era,
saliste roando
por las escaleras…

Este tipo de coplas, cumplían la finalidad de ofrecer una letra desenfadada y ligeramente erótica, sin tener problemas con la censura.

A veces las coplas de los murguistas tenían aspiraciones literarias, y alcanzaban a codearse con los cuplés que interpretaban en los escenarios artistas como la Chelito, o Raquel Meyer, obras éstos de grandes poetas del género frívolo como Álvaro Retana. Veamos estos cuplés sevillanos, de factura literaria aunque conservando la intención cómico-erótica que era indispensable a la murga:

En cierta ocasión el concejal SR. Zbikoswsky quiso sustituir el sable que llevaban como arma reglamentaria los guardias municipales, y que no servía para nada, por un bastón que podía resultar más útil y menos peligroso en caso de tener que usarlo. La inovación fue ridiculizada por la murga de Bernal con la copla:

Tres cosas tiene Sevilla
que no las tiene Londón:
La Giralda, Zibikoswsky
y los guardias con bastón.

En aquellas calendas era un político muy importante de la nación, el conde de Romanones, ministro, senador, y jefe del Partido Monárquico. Como era cojo, las murgas le tomaban como blanco de sus chacotas para divertir al público: remedándole:

Enterado Romanones
que somos artistas buenos
nos regaló este cuplé
de resultas supremo,
pero viendo que los guardias
nos echan encima el ojo
no tenemos más remedio
que salir haciendo el cojo…

y la murga fingía una huída, pero cojeando todos en imitación del político. ”      

OPINIÓN PERSONAL:  

El prestigioso biógrafo de éste  genial coplero, “El Tío de la Tiza”: Javier Osuna García, solicita el merecedísimo “Antifaz de Oro” para 1912, año del centenario de su fallecimiento, acaecida en Sevilla. La máxima distinción de los Carnavales Gaditanos le fue concedida tras una labor tan larga, ardua, como meritoria, fruto del  esfuerzo, entusiasmo y bien hacer en lograr dicho reconocimiento y así hacer justicia de unos de los personajes más entrañables y destacados del Carnaval Gaditano: Padre del Los Coros, que elevó a Cátedra el ARTE de La Tacita de Plata.

Los miles de aficionados le quedamos eternamente agradecidos.

Mari Carmen Franconetti.

Fuente: http://franconetti-aula-abierta.blogspot.com.es

SMYL©2014

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