Estatua de la Fama

En el siglo XVIII para albergar su crecimiento se levanta un edificio en piedra parda de grandes proporciones, con dos plantas, rodeado por un foso, con más aire de palacio que de fábrica, en el actual Prado de San Sebastián de Sevilla. Como anécdota, en la Fábrica de Tabacos trabajan las cigarreras, mujeres rodeadas de tipismo y leyenda (la mítica Carmen era una cigarrera), pintadas por artistas como Gonzalo de Bilbao.

 

Sevilla, al tener el monopolio del comercio con América, fue el primer lugar de Europa en conocer, entre otros productos como el tomate o la patata, el tabaco. Más aún, la primera fábrica de tabacos del mundo estuvo en Sevilla, precisamente en la sevillana Plaza de San Pedro.
Cuentan que en la bella ciudad de Sevilla, la tierra de María santísima, ocurría algo extraño en la formidable fábrica de tabacos, unos dicen que ocurrió a finales del siglo XVIII, otros que a principios del XIX, el caso es que bien temprano cientos de mujeres llegaban desde el populoso barrio de Triana para trabajar en la fábrica manufacturando los cigarros con el tabaco proveniente de las Américas. Se les llamaba cigarreras, mujeres fuertes, bellas y con mucha raza, entraban en pequeños grupos por la puerta principal que daba a la calle San Fernando, una magnífica portada barroca coronada por una estatua de la fama con su enorme trompeta.

 El extraño suceso ocurría de vez en cuando, al pasar un grupo de mujeres por la puerta se escuchaba un intenso sonido, como si la trompeta de la estatua de la fama se hiciera sonar con toda su fuerza, pero no siempre sucedía, a veces pasaba un grupo numeroso y la trompeta no sonaba o atravesaba el portalón una sola cigarrera y si sonaba el trompetazo… Nadie tenía explicación para tan extraño suceso, cómo era posible que una estatua de piedra pudiera soplar esa enorme trompeta, y porqué unas veces sonaba y otras no…


Esto es lo que contaba la fuente consultada:

“Ahora me encuentro frente a la puerta, llamada ahora del rectorado pues la fábrica de tabacos se convirtió en sede de la universidad de Sevilla, donde se encuentran las facultades de Derecho, Filología e Historia, cuando las cigarreras dejaron la fábrica la trompeta dejó de retumbar, nadie sabe porqué, me encuentro aquí, viendo pasar a los estudiantes a ver si suena la trompeta pero nada… No puedo quitar la vista de la estatua, quiero oírla, un hombre mayor se me acerca:
– ¿Joven, qué hace ahí mirando a la estatua de la fama?
– Esperando a que suene la trompeta – le digo embobado-
– Jajajajajajajajajaja, ¡te morirás esperando!
– ¿Por qué? – le pregunto contrariado-
– Te lo voy a contar, porque yo conozco la leyenda de la estatua de la fama, la trompeta suena por un motivo, solo por uno y por ningún otro, la estatua observa a cada mujer que pasa bajo la puerta del rectorado y cada vez que pasa una mujer virgen hace sonar la trompeta de alegría, y joven, le aseguro que hace trescientos años que no suena…´´

No os parece una leyenda curiosa?

Fuente: http://www4.loscuentos.net/http://www.destinosevilla.com/

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