De la Inquisición a la Semana Santa

El capirote, ese elemento esencial en el hábito de los penitentes que acompañan a Jesús y María. Los nazarenos o penitentes de la Semana Santa, según el uso lingüístico en distintas regiones, visten el hábito acompañando durante la estación de penitencia a la hermandad a la que pertenecen. El origen de su vestimenta viene dado desde hace siglos por la estética creada por la hermandad de El Silencio de Sevilla, considerada como la primitiva de los nazarenos. 


El origen del capirote en la Semana Santa resulta claro durante los actos y procesos que se llevaron a cabo por parte del tribunal de la inquisición, que fue una institución fundada en 1478 por los Reyes Católicos para mantener la ortodoxia católica en sus reinos. Su fin era el de establecer la unidad religiosa en nuestro país. Sin embargo habrá que puntualizar que no se trata de una creación española. Fue obra del Papa Lucio III, que mediante bula papal “Ad Abolendam” instauró esta institución para combatir la herejía en el sur de Francia. 

En España, la inquisición estaba bajo el control de la monarquía hasta que se abolió definitivamente en 1834 durante el reinado de Isabel II.EvoluciónCon anterioridad a 1580 las vestimentas de los hermanos que hacían estación de penitencia no eran como lo entendemos nosotros en la actualidad. Por aquella época no existía el capirote y en su lugar se ponían una cabellera vegetal de cáñamo que les cubría el rostro. La vestimenta se complementaba con una corona de espinas ceñida a la cabeza. Entre 1582 y 1761 se decide suprimir la cabellera y la corona de espinas que portaban los hermanos que hacían estación de penitencia obteniendo una mayor relevancia los llamados “capirotes romos”.



Dichos capirotes estaban compuestos por un sencillo gorro de tela de forma obtusa y sin punta, lo suficiente para tapar el rostro y mantener el anonimato. Con estas prendas penitenciales se suceden gran cantidad de procesiones y actos de inquisición representadas en distintas obras pictóricas desde finales del siglo XV.Por una lógica transposición del sentido penitencial por parte del tribunal, dicha vestimenta fue adoptada por algunas cofradías de la Semana Santa así como por diversas instituciones y corporaciones que desarrollaban sus cultos en otros momentos del calendario litúrgico. 

En torno a 1777 sale una orden real promulgada por Carlos III en la cual se disponía que las túnicas de los cofrades, debían ser decentes, sin adornos y los cofrades debían llevar el rostro descubierto. Ya en esa época aparece un capirote alto de punta redondeada, que se sostenía en la cabeza mediante un armazón de alambres dejando la cara descubierta. En esta situación ya a principios del XIX surgen unas hermandades no conformes que obtuvieron un permiso para que sus nazarenos posesionasen con el rostro tapado. Una de las que obtuvo esta licencia fue la del Silencio de Sevilla.



Inicialmente en 1840 aparece la actual túnica de cola y el antifaz negro, con capirote alto y en punta, como vestimenta típica de la Semana Santa. Esta indumentaria considerada por todos como algo muy característico fue elegida en su mayoría por las hermandades de corte más sobrio de la Semana Santa Andaluza.Semana Santa.En la Semana Santa de diversas ciudades se fue adoptando el capirote como complemento al hábito penitencial, teniendo en cuenta diversas alteraciones del mismo en función del lugar geográfico donde se utiliza. 

Por una parte en algunas localidades, particularmente en centro y norte peninsular, se solían usar el cucurucho de cartón cubierto con tela, pero sin el antifaz que cubre el rostro. En el sur peninsular era más usual encontrar el uso del capirote de cartón cubierto por una tela, que se prolonga por delante en el antifaz y por la espalda del hermano de la cofradía. En la reforma llevada a cabo en la procesión del Santo Entierro de 1909 se llevó a cabo una serie de propuestas. La más llamativa fue que los hermanos de la cofradía que vestían el hábito con su capirote y antifaz cubriendo su rostro portaran el guion y los faroles al comienzo de la procesión, así como las diferentes insignias que componen el cortejo, como banderas, cruces, estandartes y faroles.


Como curiosidad habrá que puntualizar que la forma cónica de los capirotes de los nazarenos o penitentes, evocan un acercamiento de la persona que va cumpliendo su penitencia al cielo, considerado por los cristianos como lugar de la salvación eterna. Podríamos decir que se trata de un valor simbólico sinónimo del que tienen los cipreses, árboles de copa puntiaguda, en los cementerios cristianos.

Fuente: www.universogaditano.es

SMYL©2014

Si te ha gustado compártelo con tus círculos.

ENTRADAS SIMILARES

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *